Performance

Peggy Phelan dice que la vida inmediata y única que puede tener el performance es en el presente. Para Phelan el performance es insalvable, irremediablemente volátil. Cualquier intento de retenerlo o conservarlo; es decir, buscar capturarlo a partir de la documentación es inútil. Esto porque cualquier intento de reproducción es una nueva vivencia en sí, y también cada reproducción de una misma pieza es una nueva vivencia. No necesariamente porque el contenido mágicamente mute sino porque nosotros como humanos somos distintos en cada segundo, y por eso la experiencia vivencial y el consumo de una pieza (audio)visual es distinto al anterior o a los posteriores.

Phelan dice que el cuerpo dentro del performance no es metafórico sino metonímico de sí mismo, e involucrar el cuerpo implica que hay más que ese. Y esta tercera adición por decirlo de alguna forma es el objeto de mirada del espectador. El performance se aproxima a lo Real a través de la metonimia, el desplazamiento y el dolor, marca el cuerpo en sí como pérdida. El performance es un intento de valorar eso que no es reproducible ni metafórico.

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